¡Bienvenidos al blog!

Bienvenidos a todos los que se interesan por el saber en general, la literatura, el arte y en particular la fotografía, el pensamiento, la historia, la naturaleza, la ciencia, los idiomas, la buena cocina, etc.

En particular, a los que se han hecho preguntas sobre la naturaleza misteriosa y huidiza del Tiempo. Para adentrarnos en su laberinto, reflexionaremos sobre todos sus aspectos e iremos abriendo puertas. ¡Quién sabe lo que podemos encontrar tras ellas!

¡Y si, de paso, para hacer la vida más agradable y llevadera, nos reímos un poco, mejor!

Utilizaré principalmente la lengua española aunque soy francesa, ya que llevo muchos años viviendo en España. Mientras no se invente otra solución mejor, lo haré a la manera tradicional en lo que concierne el uso del masculino para referirse a ambos sexos juntos, ya que uno de los principios de las lenguas es el principio de economía, es decir expresarse de la manera más breve y concisa. No significa que no aborrezca el machismo y el patriarcado.

Preciosa escultura Luz y sol en 5 idiomas. Plaza Careaga en Almería.

© Nicole Pawlowski. Todos los textos y las fotografías de Nicole Pawlowski de este blog tienen todos los derechos reservados. Están registrados en el Registro de la Propiedad intelectual de Andalucía con el número 202199902504110. © Carlos de Paz. Todas las fotografías de Carlos de Paz tienen todos los derechos reservados.

Nombre del blog

Origen del nombre del blog

La fuente de Charonne, de 1719, en la calle del Faubourg Saint-Antoine de París, barrio fundamental en el libro.

En homenaje a mi adorado Dickens, escogí el nombre de este blog de un pasaje intenso del capítulo 9 de Historia de dos ciudades, en un momento dramático y decisivo del libro.

“The fountain in the village flowed unseen and unheard, and the fountain at the château dropped unseen and unheard – both melting away, like the minutes that were falling from the spring of Time – through three dark hours. Then, the grey water of both began to be ghostly in the light, and the eyes of the stone faces of the château were opened.” 

Durante tres negras horas, la fuente de la aldea fluyó sin que nadie la viese ni oyese, y la fuente del château manó sin que ojos la viesen ni oídos la oyesen, perdiéndose el sonido de una y otra en la lejanía, igual que los minutos que brotan del manantial del Tiempo. Entonces la luz del amanecer formó reflejos fantasmales sobre el agua gris de una y otra y los ojos de las caras pétreas del château se abrieron.

Detalle de la fontaine de Charonne

© Nicole Pawlowski. Todos los textos y las fotografías de Nicole Pawlowski de este blog tienen todos los derechos reservados. Están registrados en el Registro de la Propiedad intelectual de Andalucía con el número 202199902504110. © Carlos de Paz. Todas las fotografías de Carlos de Paz tienen todos los derechos reservados.

Ningún ojo ve crecer la hierba

El tiempo siempre me ha fascinado, es casi una obsesión, me gusta tener relojes por todas partes, igual que me gustan las brújulas, los GPS para determinar latitud y longitud (aunque para viajar pueden ser un problema, ya hablaremos de esto otro día…), los termómetros (¡NO clínicos!), y otros instrumentos de medición. Me tranquilizan porque me permiten situarme, agarrarme a algo, lo que es perfectamente normal viviendo en una esfera que ¡¡¡no para de dar vueltas sobre sí misma y alrededor de una bola de fuego, lanzada a velocidades de vértigo hacia los confines del universo!!!

A propósito de obsesiones, la gran fotógrafa Silvia Plachy hizo esta reflexión muy interesante:

At the heart of every obsession is a howl. There is no great accomplishment without it. Who isn’t driven? What Nabokov said about art is true of stamp collecting, fans, and every other compulsion: “It’s a relief from the itch of being”. 

En el centro de cada obsesión hay un alarido. No existe un logro verdadero sin su presencia. ¿Quién no se exalta? Lo que Nabokov decía sobre el arte se puede aplicar también a los coleccionistas de sellos, a los fans y a cualquier otra compulsión: “Alivia el dolor que provoca la existencia”.

Así que un buen día me puse a estudiar el tiempo muy en serio, releí todos los libros que tenía en casa sobre el tema y compré más, de todo, físicos, sociólogos, novelistas, etc. Busqué en internet… Y cómo es bien sabido, más sabes y más comprendes que no sabes nada, cada nuevo libro o artículo me abre la puerta a un montón más.

Leo La Montaña mágica de Thomas Mann y entro en trance, es una apasionante novela sobre el tiempo, ella sola te da para reflexionar durante meses ¿años? Necesito varias vidas.

Sólo unos renglones para que os hagáis una idea:

“El tiempo que no pertenecía a la clase que miden los relojes de las estaciones cuyas agujas avanzan a sacudidas, de cinco en cinco minutos, sino más bien a la del tiempo de los muy pequeños relojes de pulsera donde el movimiento de las agujas es invisible, o de la hierba que ningún ojo ve crecer y que sin embargo crece indudablemente, el tiempo ― una línea compuesta de puntos sin extensión (y seguramente Naphta, que había encontrado una muerte tan trágica, habría preguntado cómo puntos sin extensión pueden formar una línea) ― el tiempo pues, había continuado a su manera de reptil, invisible, secreta y sin embargo activa, de producir cambios.”

Ya tenéis para pensar un ratito.

© Nicole Pawlowski. Todos los textos y las fotografías de Nicole Pawlowski de este blog tienen todos los derechos reservados. © Carlos de Paz. Todas las fotografías de Carlos de Paz tienen todos los derechos reservados.